Emilia Santos Frias
santosemili@gmail.com
Todos los seres humanos somos capaces de hablar, pero para ser oradores debemos tener ardor, énfasis y elocuencia. Educarse es el camino directo para debatir con elocuencia, vehemencia y preparación. Para hacerlo con inquebrantable energía, entusiasmo y confianza en sí mismo.
Para ello, hay que dominar temores y desarrollar el valor. Esto es impedir que el miedo y la timidez nos ofusquen. “Con el imperio de la palabra se acredita mérito, ascensos laborales, talento y poder…, siempre que haya concentración, fluidez, buen ánimo, hilaridad, dominio de los serenidad”.
A propósito de estas conjeturas, hace 32 años, en 1993, recibí como obsequio la obra: Cómo hablar bien en público e influir en los hombres de negocios, del autor Dale Carnegie, reputado profesor de oratoria. Hoy a más de tres décadas de haber abrevado sus recomendaciones, al repasar las páginas de sus 16 capítulos, encontré cuantiosas sustancias para la mente y el corazón, de vital aplicabilidad en este Siglo de la Información.
Con hincapié en el miedo del micrófono y palabras comadrejas, trilladas…, aspectos que afectan a personas que tienen como función hablar en público, pronunciar discursos o impartir conferencias. En el entendido, Carnegie, asegura que el arte de hablar en público implica compromiso con las audiencias, esfuerzos personales para capacitarse.
A sabiendas de que todos en algún momento experimentaremos nerviosismo, sin embargo, el método más eficaz para desarrollarnos es tener confianza en nosotros mismos. Usar nuestra esencia, prepararnos, practicar y hablar. Conscientes de que “hablar de repente y sin pensar, lleva siempre a desacierto…, pero, si vencemos el temor iniciar, este no pasará de ser eso”.
Este libro es un método de adiestramiento original, que combina el arte de hablar en público, vender, fortalecimiento de las relaciones humanas, desarrollo de la personalidad y psicología aplicada. Analiza el desarrollo del valor y de la confianza en si mismo, confianza durante la preparación.
Durante su análisis, también se identifica cómo preparaban sus discurso algunos oradores famosos, el perfeccionamiento de la memoria, la impresión, repetición y la asociación. De igual forma, indica cómo evitar que el auditorio se duerma. Los elementos indispensables para hablar con éxito, el secreto de la buena elocución, la elocuencia y la acción; cómo iniciar un discurso; cómo ganar la voluntaddel auditorio.
Conjuntamente con recomendaciones, entre ellas aprender a respirar para mejorar la voz, disciplinar la mente: es preciso tener todas nuestras ideas en orden al elaborar o hacer un discurso, tener deseo vivo, entusiasmo; conocer el tema a tratar, proceder con confianza ejercitar práctica continua.
Al tiempo de procurar atraer la atención de público. Hablarle con la verdad y educarle para que actúen. Asimismo cómo terminar el discurso, cómo hacernos entender claramente y despertar el interés del auditorio, la inculcación y el convencimiento, la incitación a la acción y el lenguaje correcto.
Iniciar y finalizar el discurso: partes de suma importancia. Presentar un discurso breve, con buen comienzo y buena terminación, para arrebatar la atención. Vincular el tema la interés del auditorio, y dejar que este se forme sus propias opiniones.
Comenzar con un punto común y terminar con la parte estratégica. “Al entrar hacerlo con señorío y respeto para ganar la confianza del publico, sentir vínculos con el…, al final, las últimas palabras quedan sonando en los oídos”. Salpicar el discurso de frases que creen imágenes. “Ver una vez equivale a escuchar mil veces”.
En tanto, desde el lenguaje correcto, transmitir sentimientos, ideales, justicia, piedad, perdón y amor. Es un método asertivo. Porque, “nuestro lenguaje es un reflejo de con quienes tratamos”. En ese orden, el autor exhorta leer a grandes maestros de la Literatura, estudiar la etimología de las palabras. Investigar y no usar palabras comodines, comadrejas, trilladas. Sea usted mismo, natural, ponga sello, se consigue sincero. Este es secreto.
santosemili@gmail.com
La autora reside en
Es educadora, periodista,
abogada y locutora.




