En la psicología y la medicina contemporáneas, el autocuidado es considerado una competencia personal y social que integra las conductas, decisiones y hábitos mediante los cuales una persona protege, fortalece y mejora su salud física, mental, emocional, social y espiritual
SANTO DOMINGO. La Asociación Dominicana de Prensa Turística destacó la importancia que comporta el apego al autocuidado, con motivo del Día Internacional de esta actitud de protección de la vida y la salud propias.
Con este motivo, ADOMPRETUR auspicia para este día un conversatorio sobre titulado «Cuidar también duele: el impacto emocional de las enfermedades crónicas y catastróficas en las familias».
La actividad animada por la psicóloga y periodista dominicana, Itania María, será hoy martes 14 de julio, a las 6:00 p.m., en la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), ubicada en la calle Cervantes No. 57, Gazcue, de Santo Domingo, Distrito Nacional.
En este espacio de reflexión y aprendizaje que se enmarca en el Día Internacional del Autocuidado, analizaremos los desafíos emocionales que viven quienes acompañan y cuidan a sus seres queridos con una enfermedad crónica o catastrófica.
Concepto moderno en psicología y medicina
En la psicología y la medicina contemporáneas, el autocuidado es considerado una competencia personal y social que integra las conductas, decisiones y hábitos mediante los cuales una persona protege, fortalece y mejora su salud física, mental, emocional, social y espiritual. Ya no se limita a la higiene personal o a la prevención de enfermedades, sino que constituye un proceso permanente de responsabilidad sobre la propia salud y bienestar.

Desde la perspectiva psicológica, el autocuidado es una expresión de la autorregulación, la inteligencia emocional, la autoestima y la resiliencia. Implica reconocer las propias necesidades, establecer límites saludables, manejar el estrés y adoptar conductas que favorezcan el equilibrio integral.
Desde la medicina moderna, el autocuidado representa el conjunto de acciones basadas en evidencia científica que permiten prevenir enfermedades, detectar tempranamente problemas de salud, controlar enfermedades crónicas y participar activamente en los tratamientos médicos.
Hoy el autocuidado ha dejado de ser visto como una práctica individual aislada para convertirse en un componente esencial de las políticas públicas de salud. La OMS lo considera una herramienta estratégica para fortalecer la atención primaria, ampliar el acceso a servicios de salud y avanzar hacia la cobertura sanitaria universal, especialmente en contextos donde millones de personas carecen de acceso oportuno a la atención médica.
En síntesis, el autocuidado representa una cultura de responsabilidad compartida: las personas asumen un papel activo en la protección de su salud, mientras que los sistemas sanitarios proporcionan la información, el apoyo y las intervenciones necesarias para que ese cuidado sea seguro, eficaz y basado en la mejor evidencia científica disponible.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el autocuidado como:
«La capacidad de las personas, las familias y las comunidades para promover la salud, prevenir enfermedades, mantener la salud y hacer frente a las enfermedades y discapacidades, con o sin el apoyo de un profesional de la salud.»
Esta definición, adoptada en las Directrices de la OMS sobre intervenciones de autocuidado para la salud y el bienestar, amplía considerablemente el concepto tradicional y reconoce que las personas son protagonistas de su propia salud, mientras que los profesionales sanitarios actúan como facilitadores y aliados, no como únicos responsables del cuidado.
La OMS también destaca como acciones de autocuidado mantener una alimentación sana, realizar actividad física, evitar el tabaco y el consumo nocivo de alcohol, dormir lo suficiente y conservar vínculos sociales, además de utilizar intervenciones de autocuidado basadas en evidencia cuando corresponda.
La OMS insiste además en que el autocuidado no sustituye a los servicios de salud, sino que los complementa y fortalece, especialmente en la atención primaria y en el objetivo de alcanzar la cobertura sanitaria universal.

El concepto tiene una evolución de varias décadas y recibió aportes desde distintas disciplinas, comenzando con la enfermera Dorothea Elizabeth Orem (1939-1971), (https://nurseslabs.com/dorothea-orems-self-care-theory/#google_vignette_ ) principal precursora del concepto moderno fue la enfermera e investigadora estadounidense Dorothea Elizabeth Orem (1914-2007), creadora de la Teoría del Déficit del Autocuidado (Self-Care Deficit Nursing Theory), al sostener que:
- todas las personas tienen la capacidad de cuidar de sí mismas;
- cuando esa capacidad disminuye aparece un «déficit de autocuidado»;
- el papel de los profesionales de salud consiste en ayudar al paciente a recuperar su capacidad de autocuidado.
Su teoría revolucionó la enfermería mundial y posteriormente influyó en la psicología de la salud, la medicina preventiva y las políticas sanitarias internacionales. Orem es considerada la madre del concepto científico moderno del autocuidado.
El concepto fue ampliado posteriormente por: la OMS, especialmente desde finales de la década de 1980 y, con mayor fuerza, mediante sus directrices de 2019, 2021 y las actualizaciones de 2024 y 2026; la psicología positiva; la medicina preventiva; la salud pública y la promoción de la salud impulsada por la Carta de Ottawa (1986).
Pilares del autocuidado:
- Alimentación saludable
- dieta equilibrada;
- Reducción de azúcares y ultraprocesados;
- Adecuada hidratación.
- Actividad física
- Ejercicio regular;
- Evitar el sedentarismo;
- Mantener la movilidad durante toda la vida.
- Descanso suficiente
- Dormir entre siete y nueve horas diarias en la mayoría de los adultos;
- Mantener horarios regulares de sueño.
- Salud emocional
- Reconocer y expresar las emociones;
- Controlar el estrés;
- Solicitar ayuda cuando sea necesaria.
- Prevención médica
- Vacunación;
- Chequeos periódicos;
- Seguimiento de factores de riesgo;
- Cumplimiento de tratamientos.
- Evitar conductas de riesgo
- No fumar;
- Limitar o evitar el alcohol;
- Evitar drogas ilícitas.
- Higiene personal y ambiental
- higiene corporal;
- higiene bucal;
- lavado frecuente de manos;
- ambientes saludables.
- Relaciones sociales saludables
- fortalecer la familia;
- cultivar amistades;
- mantener redes de apoyo.
- Autoconocimiento
- reconocer límites físicos y emocionales;
- saber pedir ayuda;
- desarrollar autoestima.
- Propósito de vida
- cultivar valores;
- desarrollar proyectos personales;
- practicar actividades espirituales o de sentido existencial cuando sean importantes para la persona.
Los beneficios del autocuidado
- Disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares;
- reduce la incidencia de diabetes tipo 2;
- disminuye algunos tipos de cáncer;
- fortalece el sistema inmunológico;
- mejora la calidad del sueño;
- retrasa el envejecimiento funcional.
Beneficios psicológicos
- disminuye ansiedad y depresión;
- mejora la autoestima;
- aumenta la resiliencia;
- favorece la estabilidad emocional;
- incrementa la sensación de control sobre la propia vida.
Beneficios sociales
- mejora las relaciones familiares;
- fortalece la convivencia;
- aumenta la productividad laboral;
- disminuye el ausentismo.
Beneficios económicos
- reduce hospitalizaciones;
- disminuye gastos médicos;
- mejora la adherencia a tratamientos;
- reduce complicaciones de enfermedades crónicas.
Beneficios para calidad de vida
Diversos estudios muestran que las personas que practican sistemáticamente el autocuidado presentan:
- mayor esperanza de vida saludable;
- mejor bienestar subjetivo;
- mayor autonomía;
- mejor funcionamiento cognitivo en edades avanzadas;
- mayor satisfacción con la vida.



