La tecnología que promete democratizar el acceso al conocimiento también ha multiplicado la capacidad de fabricar engaños. El periodista enfrenta hoy un adversario que no siempre tiene rostro, ideología o nacionalidad: la desinformación automatizada
El Colegio Dominicano de Periodistas convocó a los periodistas a participar del taller Desinformación en la Era de la inteligencia Artificial: el enemigo invisible del periodista, a efectuarse el jueves 18 de junio próximo a las siete de la noche por via virtual de Google Meet.

El presidente del Colegio, el profesor Luis Pérez Novas indica que el adiestramiento será ofrecido por el periodista y experto en IA, licenciado Freddy Ortiz Pujols, editor del periódico digital El ocoeño digital. El expositor es el director del periódico El ocoeño https://www.elocoeno.com/.
“Este adiestramiento es importante para los periodistas porque ofrecerá orientación en torno al fenómeno de la desinformación en relación con las potencialidades de reproducción de la realidad por parte de las aplicaciones de Inteligencia Artificial” dijo Pérez Novas.
Indica que el taller no tiene costo y que se puede hacer el registro mediante este enlace:
https://docs.google.com/forms/d/1FV29NMyho5pb6O1bev4CR3AOo2dznUW8h2m8Q77XVWY/edit?hl=es

Reflexiones:
La irrupción de la inteligencia artificial generativa ha transformado profundamente el ecosistema informativo. Nunca antes fue tan fácil producir textos, imágenes, audios y videos con apariencia de autenticidad. Paradójicamente, la tecnología que promete democratizar el acceso al conocimiento también ha multiplicado la capacidad de fabricar engaños. El periodista enfrenta hoy un adversario que no siempre tiene rostro, ideología o nacionalidad: la desinformación automatizada.

El periodista ya no lucha solo contra la mentira, sino contra la verosimilitud artificial. Durante décadas, las noticias falsas podían identificarse por errores evidentes, fuentes dudosas o manipulaciones burdas.
La inteligencia artificial ha cambiado esa realidad. Los llamados deepfakes permiten crear declaraciones, fotografías y videos prácticamente indistinguibles de los reales para el ciudadano promedio. La dificultad ya no radica únicamente en detectar una mentira, sino en demostrar que una aparente verdad es falsa.
La investigadora Leslie Salgado, entrevistada por la UNESCO, advierte que los deepfakes representan «la frontera más preocupante» del impacto de la IA sobre el ecosistema informativo, debido a su creciente sofisticación y a la dificultad para detectarlos.
La crisis de la información es, en realidad, una crisis de confianza. El principal daño de la desinformación no es que la gente crea una mentira específica, sino que deje de confiar en cualquier información.
Cuando el público descubre que existen videos falsos, audios clonados y fotografías sintéticas, comienza a sospechar de todo. Este fenómeno ha sido denominado por diversos investigadores como el «dividendo del mentiroso»: incluso las evidencias reales pueden ser descartadas alegando que fueron generadas por IA.
En consecuencia, el periodista deja de ser únicamente un narrador de hechos para convertirse en un certificador de realidad. La velocidad se ha convertido en enemiga de la verdad. La IA puede producir miles de contenidos falsos en minutos. El periodismo, en cambio, sigue dependiendo de procesos humanos: verificar, contrastar, entrevistar, contextualizar y editar.
La UNESCO advierte que la IA generativa ha acelerado la producción y distribución de contenidos engañosos a una escala nunca vista, ampliando los riesgos de manipulación digital y viralización de noticias falsas.
Mientras una falsedad tarda segundos en difundirse, la verificación puede requerir horas o días. En esa carrera desigual, el periodismo suele llegar después. El problema no es la inteligencia artificial; es la inteligencia artificial sin ética. La historia demuestra que ninguna tecnología es buena o mala por sí misma. La imprenta difundió libros y panfletos difamatorios. La radio educó y propagó propaganda. Internet democratizó el conocimiento y también facilitó la manipulación masiva.
La IA puede ayudar al periodismo a analizar bases de datos, detectar patrones de corrupción, automatizar procesos y combatir la propia desinformación. Lo decisivo será el marco ético con que se utilice.
Por ello, organismos internacionales y expertos insisten en la necesidad de transparencia algorítmica, alfabetización mediática y regulación responsable de estas tecnologías.
La verificación será la nueva gran especialidad periodística. Durante buena parte del siglo XX, el valor diferencial del periodista era acceder a la información. Hoy cualquier persona tiene acceso a millones de datos desde un teléfono móvil.
El valor añadido del periodista contemporáneo será otro: verificar, contextualizar y jerarquizar.
La abundancia de información ha generado una paradoja. Como señala la UNESCO, vivimos una etapa en la que la sobreabundancia informativa dificulta identificar fuentes confiables, fenómeno que la organización denominó «infodemia».
En este contexto, la credibilidad se convierte en el principal activo de los medios. La desinformación es hoy uno de los mayores riesgos globales. La gravedad del fenómeno ya no es una preocupación exclusiva de periodistas o académicos.
El informe Global Risks Report del Foro Económico Mundial identifica la desinformación y la información falsa como uno de los principales riesgos globales de corto plazo, por su capacidad para erosionar la confianza social, aumentar la polarización y debilitar la gobernabilidad democrática.
El mismo informe advierte que cada vez resulta más difícil distinguir entre contenidos generados por humanos y aquellos producidos por inteligencia artificial. La defensa del periodismo seguirá siendo profundamente humana. La IA puede escribir textos, sintetizar información y producir imágenes. Lo que todavía no puede hacer es sustituir plenamente el juicio ético, la sensibilidad social, la intuición periodística y la responsabilidad profesional.
La periodista mexicana Martha Ramos ha señalado que, pese a los riesgos de la IA, «el trabajo periodístico sigue siendo periodístico». La tecnología cambia las herramientas, pero no elimina la necesidad de buscar la verdad y rendir cuentas a la sociedad.
El periodismo sobrevivirá no por competir con las máquinas en velocidad, sino por ofrecer aquello que las máquinas no pueden garantizar: responsabilidad, criterio y confianza.
Frases
Leslie Salgado (UNESCO, 2026)
«Los deepfakes representan hoy la frontera más preocupante del impacto de la IA generativa sobre el ecosistema informativo».
UNESCO
«La conversación democrática está bajo una presión sin precedentes».
Foro Económico Mundial
La desinformación y la información falsa figuran entre los mayores riesgos globales de corto plazo por su capacidad para erosionar la confianza y profundizar divisiones sociales.



