Deuri García plantea decálogo sobre el Poder de la palabra periodística

“La palabra como poder: ética, verdad y responsabilidad en el ejercicio periodístico” fue el sustrato de las palabras del conferenciante García

SANTO DOMINGO. El profesional habló en el Colegio Dominicano de Periodistas ante una concurrencia de 30 periodistas que disfrutaron sus conclusiones. La conferencia fue ofrecida el pasado viernes 28 de agosto, para agotar el tema “El Poder de la Palabra”.

Indica el expositor que fue una tarde de aprendizaje, reflexión e inspiración en la cual se descubrió, mediante la exposición y las ideas que se debatieron alrededor de la misma, cómo nuestras palabras pueden inspirar, transformar y generar cambios positivos en la vida de los demás.

A continuación, un resumen de su exposición de Deuris García:

El poder de las palabras: cuando informar también es una forma de responsabilidad

  1. Una idea central para abrir la conferencia

“Las palabras no son inocentes. Cada palabra que pronunciamos, escribimos o publicamos puede dejar una huella en la conciencia de quien la recibe.”

El periodista tiene un privilegio que también es una responsabilidad: hacer que su palabra llegue más lejos que la voz de una persona común. Una frase publicada puede ser leída por miles; una afirmación periodística puede convertirse en conversación social; un titular puede modificar la percepción que una comunidad tiene sobre una persona, una institución o un acontecimiento.

Por eso, ejercer el periodismo es, en buena medida, administrar el poder de la palabra.

  1. La palabra puede construir, Una palabra puede devolverle dignidad a alguien que ha sido ignorado.Puede visibilizar una injusticia. Puede reconocer el trabajo de una persona que nunca había recibido reconocimiento. Puede explicar aquello que parecía incomprensible. Puede darle esperanza a quien atraviesa una dificultad. Y puede contribuir a que una sociedad conozca su propia historia.

El periodista no solamente cuenta lo que ocurre: decide, mediante las palabras que utiliza, cómo aquello que ocurre será presentado ante los demás.

  1. Pero la palabra también puede destruir.Una acusación sin pruebas puede destruir una reputación.Una exageración puede convertir un hecho menor en un escándalo.Un adjetivo innecesario puede transformar una información en una condena.Una mentira repetida puede terminar siendo aceptada como verdad.Y una rectificación publicada cuando el daño ya está hecho no siempre consigue reparar completamente sus consecuencias. Aquí aparece una de las grandes paradojas del periodismo:

La palabra tarda segundos en ser pronunciada o publicada, pero sus consecuencias pueden durar años.

  1. Información no es lo mismo que opinión

Una de las fronteras que el periodista debe cuidar es la diferencia entre informar, interpretar y opinar. El lector tiene derecho a saber cuándo está recibiendo un hecho comprobado, cuándo está ante una interpretación periodística y cuándo está escuchando una opinión. La credibilidad se construye precisamente cuando el periodista no utiliza el prestigio de la información para introducir subrepticiamente sus opiniones.

  1. El poder del titular

Podría dedicar una parte importante de la conferencia a algo muy cotidiano: el titular. Un titular es una frase breve, pero puede contener una enorme carga de significado.Dos titulares pueden referirse al mismo acontecimiento y producir percepciones completamente diferentes. Por eso conviene preguntarse antes de publicar:

¿Estoy describiendo el hecho o estoy intentando provocar una reacción? La búsqueda del clic no puede convertirse en la sustitución de la verdad.

  1. Las palabras y la dignidad humana.Hay personas que son noticia una sola vez en su vida, pero esa noticia puede permanecer en Internet durante décadas. El periodista debe recordar que detrás del nombre que aparece en una noticia existe una persona, una familia, una historia y una dignidad. Informar sobre alguien no significa despojarlo de su condición humana.Esto resulta especialmente importante cuando se cubren tragedias, delitos, accidentes, enfermedades, conflictos familiares o situaciones de vulnerabilidad.

Decálogo ético para el uso de la palabra periodística

  1. No uses la palabra para afirmar lo que no puedes demostrar. La información debe apoyarse en hechos verificables. La sospecha no puede presentarse como certeza.
  2. No confundas velocidad con verdad. Ser el primero en publicar no vale más que ser correcto. La primicia equivocada puede convertirse en una derrota ética.
  3. Diferencia los hechos de tus opiniones. El periodista puede tener opiniones; lo que no debe hacer es presentarlas como hechos comprobados.
  4. No utilices palabras que condenen antes de que la justicia lo haga. Una persona acusada no es automáticamente culpable. El lenguaje periodístico debe respetar la presunción de inocencia.
  5. Protege la dignidad de las personas. La tragedia ajena no debe convertirse en espectáculo. Informar no significa humillar.
  6. Evita el adjetivo cuando el hecho sea suficiente. Los adjetivos pueden orientar emocionalmente al lector. Muchas veces, un hecho bien contado tiene más fuerza que una descalificación.
  7. Escucha antes de escribir. Una buena historia periodística no nace solamente de preguntar; nace también de saber escuchar.
  8. Rectifica cuando te equivoques. Reconocer un error no debilita al periodista. Al contrario: demuestra que su compromiso con la verdad es superior a su ego.
  9. No utilices la palabra para vengarte. El periodismo no debe convertirse en instrumento de enemistades personales, intereses económicos, presiones políticas o ajustes de cuentas.
  10. Antes de publicar, pregúntate qué efecto tendrá tu palabra. No significa censurarse ni ocultar información legítima. Significa ejercer la libertad con responsabilidad. Y agrega:

“La libertad de expresión nos da el derecho a hablar; la ética nos recuerda que no todo lo que podemos decir debemos decirlo de cualquier manera.”

Una reflexión particularmente útil para periodistas

Podría plantear a los asistentes esta pregunta: ¿Qué es más poderoso: una palabra verdadera o una palabra viral? Y después responder: Una palabra viral puede alcanzar millones de personas. Una palabra verdadera puede cambiar la vida de una persona y, eventualmente, cambiar una sociedad.

El desafío contemporáneo consiste precisamente en no permitir que la velocidad de las redes sociales destruya la paciencia necesaria para comprobar los hechos.

Hoy cualquier persona puede publicar. Pero no toda persona tiene la responsabilidad profesional de verificar. Ahí adquiere especial importancia el periodista.

Cinco preguntas antes de publicar

Puede convertirlas en una especie de “semáforo ético” del periodista: ¿Es verdad? ¿Está comprobado? ¿Es necesario decirlo? ¿Estoy respetando la dignidad de las personas involucradas? ¿Podría defender públicamente estas palabras dentro de diez años?

Si una información supera esas cinco preguntas, probablemente estamos mucho más cerca de un periodismo responsable.

Dijo, al final: “El periodista trabaja con palabras, pero nunca debe olvidar que las palabras trabajan sobre las personas.”

“Escribimos palabras para el presente, pero algunas de ellas pueden convertirse en memoria. Por eso, antes de publicar una palabra, debemos preguntarnos no solamente si podemos decirla, sino si estamos dispuestos a asumir las consecuencias de haberla dicho.”

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