Discurso Ministro de Educación en el acto de entrega del Premio Nacional de Periodismo 2021

Por Colegio Dominicano de Periodistas
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Hugo Ojetti, el gran escritor, ensayista italiano, decía que el periodista es solo un escritor que cuando toma la pluma, no piensa en la inmortalidad.

El gran ser humano y ejemplar ciudadano que recibe hoy el Premio Nacional de Periodismo 2021, con el que el Ministerio de Educación y el Colegio Dominicano de Periodistas reconocen la trayectoria de vida de los profesionales de la comunicación de nuestro país, es un periodista que cuando usa la palabra jamás piensa en la inmortalidad, sino en el servir a la sociedad para, primero crear, después fortalecer y siempre defender a esta democracia nuestra, siempre en permanente construcción, siempre mejorable y perfectible.

Don Ramón de Luna Peguero alcanza hoy, luego de 73 años de ejercicio de un periodismo radiofónico ejemplar, esa inmortalidad a la que se refería el gran intelectual italiano. La inmortalidad que el reconocimiento público y este Premio Nacional de Periodismo, representan, aunque el maestro De Luna Peguero no la pidier ni buscara nunca.

Que este hijo adoptivo de la ciudad de Santiago, -donde ha desarrollado su carrera profesional desde el año 1952-, haya sido escogido de forma unánime por todos los miembros del jurado que incluye, además, al Colegio Dominicano de Periodistas, la Sociedad Dominicana de Diarios, la Asociación Dominicana de Radiodifusoras; el departamento de Comunicación Social de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, y a los periodistas Alberto Caminero y José Rafael Sosa-, describe el nivel de respeto y admiración que don Ramón De Luna Peguero ha inspirado y cultivado entre sus propios colegas  y el resto de la sociedad, gracias a una labor periodística marcada por la integridad, la calidad y la defensa de las libertades públicas y los sagrados intereses de nuestros país.

Y es que, cuando mencionamos el nombre de Ramón De Luna Peguero, estamos hablando de un ejercicio periodístico ético y frontal, en programas como «La situación mundial» o «La hora del Café», iniciado en 1977, y acompañado por nuestro admirado Huchi Lora, y por su inseparable compañera de vida y de labores, de utopías y de luchas, de compromiso y servicio social, doña Minucha Pezzoti.

Los programas de don Ramón y doña Minucha eran un ejercicio del criterio y  de una libertad que el país entonces no disfrutaba. Años terribles, donde ejercer la libertad podía conducir a la cárcel, y defender la vida podía provocar la muerte.

Personalmente, quiero destacar el feliz hecho de que, si bien con este premio nacional de periodismo ya han sido galardonados grandes periodistas nacidos en otras

ciudades del interior del país, es la primera ocasión en que este galardón se entrega a un profesional de la comunicación que ha desarrollado toda su carrera fuera de la capital de la República, y además, don Ramón es el primero en provenir fundamentalmente de la radiodifusión. Y ruego disculpas si me muestro comparón al destacar que Romón De Luna Peguero es también un formidable docente consagrado por décadas.

Yo le felicito por este reconocimiento, don Ramón, y como dominicano, me felicito por el privilegio de haber contado siempre con Ud., para resaltar la dominicanidad y la calidad, el respeto a la vida, y el derecho a la libertad por encima presiones, amenazas y tentaciones.

Un gran amigo dijo algún día que no todos estamos obligados a ser valientes, pero sí a ser dignos. Ud. ha sido digno y ha sido valiente. Gracias.

Gracias y bienvenido al selectivo salón de la inmortalidad periodística de la República Dominicana, al que de alguna manera ya pertenecía.

Y es que, para quienes convierten su vida y su oficio en un ejemplo de servicio social desde la ética y la calidad, justo y como escribiera Jorge Luis Borges: «solo una cosa no hay y es el olvido».

Gracias, don Ramón de Luna y Peguero. Su periodismo honra y prestigia la nacionalidad dominicana.

Muchas gracias y mis más sinceras y sentidas felicitaciones.


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