Por Federico Pinales
¿Cómo se le puede llamar a la acción de un líder mundial que se inventa excusas falsas de “narco terrorismo” para justificar ordenar crímenes de lesa humanidad, contra ciudadanos comunes, presidentes democráticamente elegidos y contra naciones enteras, mientras por otro lado indulta, (libera) a criminales y a reconocidos narcotraficantes convictos y condenados a decenas de años por la justicia norteamericana, basándose en las pruebas suplidas por diferentes reputadas agencias de investigación, de esa misma nación?
Quisiera que alguien le explicara al mundo cuerdo, a ese que ya ha perdido la capacidad de asombro, ¿Cómo se le puede llamar al hecho de que Donald Trump haya de certificado y desacreditado a uno de los presidentes que desde antes de alcanzar la primera magistratura y luego de lograrla, mediante el voto popular mayoritario, de su pueblo colombiano, haya condenado y perseguido más a los verdaderos narcotraficantes de cuellos blancos? Esos mismos que guardan sus capitales en Los bancos de Los Estados Unidos, bajo la protección hipócrita y cínica de la administración de Donald Trump. La misma que pretende invadir a México, a Colombia y a Venezuela, bajo la falsa excusa de “combatir el narco terrorismo”.
La DEA, El FBI, La CIA y el sistema judicial completo de los Estados Unidos deberían decirle al país, cuánto le costó a los contribuyentes norteamericanos el proceso investigativo y judicial que les permitió a ellos convencer a un gran jurado, para que declarara culpable a un expresidente extranjero y llevar a un juez a cantarle 45 años de prisión; como sucedió con el expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández, a quien el Presidente Donald Trump acaba de indultar alegremente. Tal como lo hizo con los criminales que asaltaron El Capitolio, para impedir que el ex presidente Joe Baiden asumiera el poder.
Al expresidente Hernández se le atribuyó haber facilitado la entrada de “más de 400” toneladas de drogas a territorio norteamericano, cosa que no se les han demostrado a Nicolás Maduro ni a Gustavo Petro, por cuyas cabezas el gobierno de Trump intentó sacrificar las vidas inocentes de miles de ciudadanos venezolanos, colombianos y de soldados americanos.
Locura total, no solo de Trump, sino de quienes lo eligieron y lo siguen apoyando ciegamente.
Donald Trump también indultó, sorpresivamente, a un excongresista de Long Island, que guardaba prisión, tras haber sido encontrado culpable por una serie de delitos criminales, que llevaron al Congreso Norteamericano a despojarlo de su inmunidad parlamentaria, para que pudiera ser procesado por un gran jurado, que tras encontrarlo culpable recomendó a un juez que lo enviara a la cárcel, de la cual fue liberado con un simple plumazo de Donald Trump. Solo falta que él mismo se auto indulte, de los 34 cargos de los cuales ya fue encontrado culpable, sin incluir los más de 90 que están pendientes en los tribunales, a la espera de que salga de la presidencia.
Ojalá “los angelitos representantes de Dios en la tierra”, que lo promovieron, ayudaron a elegirlo y aún lo siguen apoyando, piensen en los infelices fieles, a los que ellos están llamados a proteger de los sàdicos inhumanos, para quienes el único y verdadero Dios es el poder y el dinero, sin importar cuántos millones de vidas inocentes se lleven en las uñas, cuando de defender sus intereses materiales y particulares se trata.
Se peca por acción, omisión y por complicidad.
Si decide perdonar y elegir a un criminal y este después de ser elegido sigue cometiendo crímenes peores, con su apoyo solapado, usted es tan o más criminal que él. Así que no se cómo los líderes religiosos justificarán sus comportamientos cómplices frente a Dios, a la hora del juicio final.




