Inteligencia artificial, fake news y manipulación

Por Rubellys Romero
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Por Emilia Santos Frías

Renuncia a tu apego a lo conocido, adéntrate en lo desconocido y entrarás en el campo de todas las posibilidades, es una de las recomendaciones que nos hace el médico espiritualista Deepak Chopra. Esta es una excelente reflexión, a propósito de la importancia y uso de la Inteligencia Artificial (IA) en esta Era de la Tecnología, que, a decir de los expertos, ella abre todo un horizonte de posibilidades a nuestra existencia y ejercicio profesional, máxime en el periodismo y la comunicación.

No es secreto que los avances vertiginosos de la IA han creado nuevos debates entre la clase profesional y grandes temores en la población que aún desconoce esta ciencia interdisciplinaria de múltiples enfoques, la que, como bien apuntan cuentistas de la tecnología, está cambiando el mundo, aunque representa todavía un misterio para muchas personas.

Sin lugar a duda la IA es soberana en esta Era de la Información; tecnología extensa y revolucionaria que genera y enseña a los aparatos a realizar tareas propias de la inteligencia humana. Es decir, que esta rama de la informática desarrolla programas que emulan procesos propios del talento del ser humano, por ejemplo: analizar el entorno y realizar actividades de forma independiente, en interés de alcanzar determinados objetivos.

Entre sus bondades destaca la compañía energética mundial REPSOL, encontramos la automatización y agilización de tareas que requieren de mucho tiempo a los seres humanos o pueden tornarse aburridas. Además, agiliza la toma de decisiones, porque es capaz de analizar grandes cantidades de datos en poco tiempo. De igual forma, fomenta la creatividad de las personas trabajadoras.

Asimismo, mejora la precisión, esto es, reduce fallos al analizar determinados datos. Por eso, es utilizada de acuerdo al propósito, que puede ser de aprendizaje automático, basado en datos, entrenamiento y resultados, que la vemos presente en asistentes virtuales y chatbots; esas respuestas automáticas que recibimos cuando accedemos vía telefónica instituciones y empresas, entre otros.

Es así como en IA de aprendizaje profundo, se recrea la forma en que aprenden los humanos; emulan la red de neuronas de un cerebro humano. En otro orden, el tipo redes generativas antagónicas, genera objetos y experiencias a partir de muestras, un claro ejemplo es la fotografía.

Mientras que, la clase de procesamiento del lenguaje natural, investiga la manera en que las máquinas se comunican con las personas. Existen las IA centradas en visión artificial, en las que los ordenadores son enseñados a interpretar el contenido de las imágenes digitales, y con ello, producir información simbólica que se pueda interpretar, como reconocimiento de objetos, restauración de imágenes o la reconstrucción de escenas.

Por otro lado, el reconocimiento de habla, que permite a los humanos comunicarse con los ordenadores y viceversa. Verbigracia los sistemas de navegación de vehículos controlados por voz, las aplicaciones de dictado o los sistemas para personas con capacidades diversas o diferenciadas.

¿Recuerdas a la entidad de IA, denominada la Robot Sophia, quien recientemente durante el desarrollo del Foro Global Casa de Campo, respondió a una pregunta del expresidente Leonel Fernández, acerca del desarrollo de nuestro país en las últimas cuatro décadas?, de eso hablamos.

La IA del tipo grafo de conocimiento, permite al usuario interactuar con el mundo real, útil en operaciones, pruebas virtuales de colores, recreaciones…, un caso alusivo es la fotografía falsa del Papa Francisco, difundida recientemente y creada mediante la técnica del deepfake,  con la que hicieron que el pontífice luciera “un abrigo de Balenciaga, mientras caminaba por las calles de Roma o París”, ¿la recuerdan?, esa imagen aunque parece real, no lo es.

Es por ello, que, en el caso del periodismo, una profesión necesaria para la armonía, la paz, la democracia y el desarrollo de las naciones, tenemos que tener mucha cautela. Las y los profesionales, tenemos hoy el compromiso de utilizar las estrategias adecuadas para trabajar con la IA; para abrazar sus grandes aportes al análisis, creación e interacción del lenguaje, que son realizados a través de chatbot, generación automática de texto, imagen.

De igual forma, sus contribuciones al trabajo realizado con audio, generado a través del ChatGPT; la inteligencia artificial desarrollada en el año 2022 especializada en el diálogo. Ella también “ha revolucionado la creación de contenidos”. Ahora, las redacciones «pueden delegar en las máquinas tareas repetitivas y rutinarias, como transcribir entrevistas, y ofrecer experiencia más personalizada a los usuarios”.

Sin embargo, debido al uso inadecuado que algunas personas hacen de la información, imágenes…, en las redes sociales, llegando incluso a la manipulación, es preciso cuestionar todo lo que escuchamos y vemos. “La verdad no siempre es lo que se escucha, en ocasiones es lo que sucede, no lo que se dice o creemos saber”.

Las fake news o contenido de noticias falsas, también pudieran ser generadas de forma maliciosa con imágenes creadas por inteligencia artificial, para ser viralizadas gracias al auge de las redes sociales y creadores de contenidos inescrupulosos, que difunden en ocasiones historias inverosímiles, otras parecidas a la realidad o manipuladas, con las que confunden a receptores, y con las que consiguen obtener sus objetivos.

¿Pueden pensar las máquinas?, así cuestionó el matemático Alan Turing en 1950, la respuesta ha transformado científicamente el mundo. Por eso, aprovechemos sus bondades, a sabiendas de que la inteligencia artificial, también acarrea peligros a la humanidad, si no evolucionamos y la dominamos. Citando nuevamente al connotado conferencista Deepak Chopra, promotor del poder de la mente en la curación médica: “la mayoría de la gente habla del miedo a lo desconocido, pero si hay algo que temer es lo conocido”.

 


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