Zunilda M. Fondeur.
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El periodista Edwin Díaz González rinde homenaje a la resistencia
Solicité datos para dedicar mi columna “Un hombre admirable” al joven que cada mañana desde las cinco informa a los televidentes de la cadena Univisión en la Florida Central y por quien me siento satisfecha forme parte de nuestro relevo generacional: Edwin Díaz González.
Con excelente dominio de la redacción, la dicción, ademanes escénicos adecuados a lo que comunica, modulación y vestido adecuado a lo que informa a sus receptores, Edwin resulta una figura agradable, con expresiones gesticulares que inspiran confianza y conectan.
Al propio tiempo es un relevista entusiasta y que no cansa, porque suple las ausencias de sus compañeros en los cortes noticiosos, reporta desde cualquier punto en donde se origine la noticia y su figura, no cansa.
Su color de piel mestiza lo hace diferente y proyecta nuestra mezcla de razas en los países latino e iberoamericanos y tercermundistas y su léxico maneja perfectamente las consonantes intercaladas y finales y las letras completas, no reemplazadas las Ss con la jota, como suele suceder en muchos colegas, con demostrados conocimientos pero que no abandonan sus regionalismos y que, particularmente me desagrada…
Quizás por mis 55 años de ejercicio en la comunicación experimentados en todas sus variantes.
Me honra que Edwin satisfaga las expectativas del idioma castellano.
En el campo gremial nuestro apreciado colega ya lo elegimos subsecretario general del Colegio Dominicano de Periodistas Seccional Florida Central en la directiva recién juramentada, bajo la conducción de la no menos excelente profesional de la comunicación completa Gheidy de la Cruz, porque su participación, interacción e interés de socializar nos indujo a proponérselo, amén de su profesionalismo.
En el campo personal Edwin es respetuoso, colaborador e interactivo, siempre acompañado de su consorte Leonidas, también cristiana y respetuosa del creador de la vida; el joven oriundo de Santo Domingo, capital Dominicana y descendiente de la región sur dominicana asiste y se integra…Pero hasta aquí dejo el propósito de este trabajo, porque mi criterio es que los lectores deben constatar lo escribo, contrastando sus informaciones.ZMF
“Aunque hoy Dios me permite desempeñarme como presentador de noticias y reportero en Florida Central, tras más de 15 años de experiencia como periodista y productor de televisión, suelo detenerme a mirar el camino a través del cual el Creador me trajo hasta aquí.
Cuando mi madre, María Altagracia González, en condición de soltera, tuvo que migrar de Vicente Noble, Barahona, a la capital, a principios de los 80, le embargaba la incertidumbre. Sin embargo, su duro sacrificio y sus viajes al exterior le permitieron ocuparse de mi formación integral con mucha atención.
Residiendo en sectores populares de la capital dominicana, los estudios pasaron a convertirse en parte de mis mejores hábitos durante la primaria, la secundaria, la universidad y etapas posteriores.
En matemáticas me iba bastante bien, y en español todavía mejor. Tanto, que llegué a ser un amante de la lengua.
Las enseñanzas en las aulas, en el hogar y la iglesia cristiana, me permitieron tener una visión del mundo distinta a la que prevalecía en la niñez, adolescencia y juventud de mi entorno y que, hace algunos años, estuvimos compartiendo en las calles a través de nuestros eventos de cristianización Noches Audiovisuales Evangelísticas (NAVE), destinados a provocar un cambio en el estilo de vida de los jóvenes en sectores marginados de Santo Domingo.
La congregación que, durante esa hermosa etapa, nos sirvió de base fue, precisamente, la Iglesia Pentecostal Cruzada Misionera Inc., en la cual di mis primeros pasos en la fe, a partir del año 1997, y que es pastoreada, desde los años 60, por el doctor Daniel Pérez Ramírez, pieza clave en la expansión del Ministerio Cristo Viene, de Yiye Ávila, en República Dominicana, durante los años 80.
Así fue como aprendí los principales valores de la fe cristiana y afiance otros como la lealtad, la coherencia, la responsabilidad y la formalidad en todos mis compromisos, que había aprendido en la celosa crianza que recibí en mi hogar. En ese proceso también jugó un papel importante mi padre de crianza, el licenciado Marino Radhamés Santos, quien se desempeña como maestro de idiomas.
Los talleres de oratoria que hemos nombrado Técnicas para la Expresión Oral Efectiva, son otra de las formas en que he intentado devolverle a mi lugar de origen algo de lo que aprendí, justamente, allí, y seducir a los jóvenes a actividades provechosas.
Asimismo, las aulas son un escenario en el que siento jugar un rol importante. Como maestro de Introducción a la Televisión, Producción de televisión, Práctica de Televisión y otras asignaturas en instituciones como la Universidad Católica Madre y Maestra y el Centro Bonó, he tenido la oportunidad de aportar a la formación de jóvenes cargados de sueños como los que aún arden en mi corazón.
En esos espacios de formación profesional, he disfrutado la oportunidad de compartir los aprendizajes que adquirí en la Maestría en Televisión Periodística que cursé en Madrid, España, gracias a una beca que recibí del estado dominicano. Así me complazco ejerciendo el deber de instruir a otros jóvenes con la experiencia que hemos adquirido en la televisión.
Agradezco a Dios por haberme guiado en el sector donde crecí, en mis estudios, en la televisión y en mi etapa como inmigrante en España, donde recibí varios reconocimientos y traté de aportar a la comunidad dominicana allí residente.
También le doy las gracias por permitirme vivir las experiencias de ser maestro, periodista de televisión, productor de programas especializados y reportero internacional de un espacio tan exitoso como Al Rojo Vivo, de Telemundo.
Con el mismo entusiasmo, decidí integrarme a la presentación de boletines informativos de Noticias Telemicro los fines de semana, como una forma de dar otro paso de crecimiento integral. Y, en el orden de continuar con mi crecimiento académico e integral, en 2021 completé un tercer ciclo de estudios superiores en la Universidad del Sagrado Corazón, en Puerto Rico, donde cursé el Máster en Relaciones Públicas y Comunicación Integrada buscando actualizar mis conocimientos y otras perspectivas en el ejercicio de mi carrera y mi desarrollo profesional.
En esta etapa debo agradecer el apoyo de mi padre Robinson Díaz y su esposa, la doctora Nelsa Rodríguez, quienes me han acogido con buenos tratos, calidez, comprensión y respaldo.
Además, agradezco a mi esposa Leonidas de la Paz, mi mayor cómplice en estos nuevos pasos profesionales fuera del territorio dominicano y quien, antes que yo, pudo vislumbrar la posibilidad de nuestro traslado a los Estados Unidos, a través de una oportunidad profesional en mi profesión, tal y como sucedió”.
Auguramos muchos éxitos y ascensión en sus labores, porque ética, madera y disposición le sobran.




