A lo largo de sus más de 60 años de sacerdocio, su lema episcopal fue “Vence el mal a fuerza del bien” (frase de San Pablo). En diciembre de 1974 se graduó de paracaidista militar. Era ambientalista y escritor
LA VEGA. La noticia sobre la partida del monseñor Antonio Camilo González (1938-2026), obispo emérito de La Vega, ha impactado a quienes le conocieron y respetaron, debido a que se trata de uno de los pastores más queridos y respetados de la Iglesia católica dominicana.
Monseñor Antonio Camilo falleció a los 88 años de edad en Santiago de los Caballeros, tras una vida íntegra y consagrada. Las exequias fúnebres se realizan este fin de semana. En La Vega se siente un vacío luctuoso.
Su vida encarnó un firme compromiso social, una profunda vocación de servicio y una defensa inquebrantable de la creación y los recursos naturales de la República Dominicana.
Página de Instagram. https://www.instagram.com/lavozdelobispo/
El monseñor Camilo unió de forma indisoluble la fe cristiana, los valores de solidaridad de la doctrina cooperativa y el activismo social en favor de la tierra dominicana.
Nació el 7 de febrero de 1938 en Ojo de Agua, Salcedo, hijo de Antonio Camilo Pantaleón y Caridad González Garrido, y comparte lazos de parentesco con las heroínas nacionales, las Hermanas Mirabal.

A los 10 años ingresó en el Preseminario Padre Fantino del Santo Cerro en La Vega y continuó su formación en el Seminario Santo Tomás de Aquino en Santo Domingo.
Un dato singular de su trayectoria es que en 1974 se convirtió en el primer sacerdote dominicano en graduarse de paracaidista en la Fuerza Aérea Dominicana mientras ejercía como párroco de San Isidro.
El 10 de octubre de 1992, el Papa Juan Pablo II lo nombró tercer obispo de la Diócesis de La Vega, labor que desempeñó con entrega hasta su retiro en 2015, pasando a ser obispo emérito.
A lo largo de sus más de 60 años de sacerdocio, su lema episcopal fue “Vence el mal a fuerza del bien” (frase de San Pablo), la cual rigió su decidida inclinación a socorrer a los más desfavorecidos:
Su Ordenación presbiteral ocurrió en 1971. Se desempeñó como vicario cooperador de la Parroquia Santo Cura de Ars en Santo Domingo y fue cofundador de los Cursillos de Vida.
En diciembre de 1974 se graduó de paracaidista militar, desempeñándose además como capellán mayor de la Fuerza Aérea Dominicana.
Como párroco de la Parroquia Nuestra Señora de Regla en Baní (1977-1982), se integró activamente a la comunidad y formó parte del Comité Fundador del Hogar de Ancianos de Baní.
En 1983, párroco en Bayaguana y profesor de Letras en la Universidad Central del Este. En 1984 asumió la dirección del Instituto Nacional de Pastoral y en 1988 fue nombrado vicario general del Arzobispado de Santo Domingo. En 1987 fue distinguido como capellán de honor de Su Santidad.
Obispado de La Vega: 1992 – 2015
Consagrado obispo de La Vega el 8 de diciembre de 1992. Desde allí impulsó una fuerte labor en favor del cooperativismo, la educación (recibiendo años más tarde un doctorado honoris causa por la UCATECI) y fundó el espacio de televisión La Voz del Obispo en 2009.
Suss grandes causas ambientales:
- El «Padre Nuestro de la Naturaleza»: Durante la XXXI Asamblea General de delegados de la Cooperativa Vega Real (la cual le fue dedicada íntegramente en honor a sus bodas de oro sacerdotales), el Monseñor Camilo conmovió al cooperativismo adaptando la oración cristiana a un clamor ecológico, incluyendo versos que imploraban: “Perdona nuestra irresponsabilidad al no cuidar de la tierra que nos has dado”.
- La defensa feroz de Loma Miranda: Junto a los directivos de Vega Real y múltiples organizaciones civiles, lideró marchas, misas y vigilias-conciertos frente a la Catedral Inmaculada Concepción exigiendo que Loma Miranda fuera declarada Parque Nacional.
Dejó para la historia consignas memorables en favor de la soberanía ecológica: “Sin agua no podemos vivir, pero sin oro, plata o níquel sí podemos vivir, porque el oro, la plata y el níquel no se comen”. Mons. Camilo.
- Presión institucional en el Senado: En un hecho histórico, el monseñor Camilo, respaldado por la militancia social de Vega Real y acompañado de más de 60 sacerdotes de su diócesis, acudió directamente al Senado de la República Dominicana para entregar un manifiesto formal exigiendo detener los planes de explotación minera en las fuentes acuíferas que surten a las futuras generaciones.
- Denuncia de la deforestación y los ríos del Cibao: En diversos foros y congresos ambientales organizados por la Cooperativa Vega Real, alzó su voz frente a ministros y autoridades para denunciar el progresivo agotamiento y contaminación de las cuencas de los ríos Camú, Jima y Cenoví, convirtiéndose en el gran «guardián de las aguas» del Valle de la Vega Real.
Pie de foto:
Monseñor Antonio Camilo, obispo emérito de La Vega, deja en la comunidad una notable huella de su trabajo pastoral. Foto: Cooperativa Vega Real.
Monseñor Camilo, durante una conferencia en La Vega, hablando del pensamiento social del padre Montesinos y el padre Pablo Steele. Foto de Cooperativa Vega Real.



