Emilia Santos Frias
santosemili@gmail.com
¿Cómo puedo alcanzar la salud del alma?, ¿soy capaz de resolver mis dificultades, mis crisis?, ¿merezco la forma en que estoy viviendo?, ¿ser víctima o ser una persona ganadora es mi decisión?. ¿Somos lo que creemos?, ¿se lo que quiero en la vida?…, para encontrar respuestas a estas interrogantes es necesario hacer profunda reflexión y diálogo interno.
“Cada vez que resolvemos un conflicto, una crisis personal, nos sentimos más fuertes y en condición de recorrer caminos de crecimiento”. Esto así, porque las almas en conflicto nos hacen vulnerables y permite que desarrollemos enfermedades físicas y mentales. El cuerpo sufre como consecuencia de una agresión interna o externa, y eso repercute en la poderosa fuerza del alma. En cambio el alma capaz de vibrar ante los sucesos de la vida y crecer ante ellos, ayuda al cuerpo a recuperarse totalmente.
El alma es “el espacio donde los pensamientos, sentimientos y nuestra motivación se desarrollan e interactúan entre sí, reflejando bienestar sobre el cuerpo y el espíritu”. Por ello, es necesario apartar de nuestras vidas emociones negativas como la ira, y apropiarnos de las dificultades para solucionarlas. Sacar el miedo, enojo, tristeza, culpa y desesperanza. Esa búsqueda constante de aprobación e importantizar tanto el juicio de los demás..
Esto solo nos guía a ansiedad, desánimo, sentimiento de inferioridad, vergüenza, rechazo, agotamiento psicofísico…, aprendamos a manejar nuestro tiempo y a decir no desde el amor. Para hacerlo no hay que ofender. En ese sentido, es propicio revalorizar nuestras emociones para superar inseguridades. Entender que en cada crisis hay una lección que aprender. Por eso, se recomienda no reprimir los sentimientos, más bien, jerarquizarlos para fortalecer la identidad. Porque, las emociones indican necesidades. iSeamos protagonistas de nuestra historia!.
Una crisis puede ser una oportunidad. “El fin puede ser el principio…, vivir cada acontecimiento, cada adversidad como una que nos libera de carga negativa”. La recomendación es detenernos y hacer un balance de lo que nos está pasando. Identificar qué necesitamos para llegar a alcanzar nuestro bienestar. En otras palabras, cambiar el color de nuestra vida actual y lo que es importante para la vida futura.
Para alcanzar este nivel hay que desprenderse de etiquetas del pasado que nos clasifican en distintos grupos, y guiar nuestra transformación desde el lenguaje. Recordar que paradójicamente, la solución viene con el problema, pero somos lo que creemos ser. Por tanto, nuestro punto débil puede ser nuestra fuerza.
Sin embargo, la autoestima es un instrumento fundamental para nuestro bienestar. Platón, filósofo fundador de la Academia, decía que: “la primera y mejor de las victorias es la conquista de uno mismo”. Entonces, respetemos nuestro valor personal, dignidad humana, sentimientos benignos…, creamos en nosotros. Ese es el instrumento de lucha en la vida, si queremos bienestar. “Seamos dignos de nuestros propios ojos”. Nada llega solo o sin esfuerzos.
Por ende, estimulemos cada aspecto positivo que poseemos. La acción es parte de la escuela de la vida. No esperemos hacernos expertos en algo para accionar. Es necesario confiar en nuestra capacidad para lograr acceder al bienestar, aunque los vientos soplen en contra. Jamás olvidar que: “el camino del éxito está empedrado de fracasos”
Mientras nos exigimos, seamos benévolos con nosotros mismos. Viajemos a las profundidades de nuestro ser. Evaluemos el pasado desde la clemencia. Podemos cambiar en todas las áreas de nuestra vidas que nos propongamos hacerlo. “Los juncos no se quiebran”.
Tenemos derecho y somos responsables de vivir con bienestar: Para ello, es necesario establecer límites, físicos y emocionales. “El mundo respeta nuestros límites si le indicamos dónde están”. Cuidemos nuestro cuerpo y mente diariamente, además, démonos permiso para equivocarnos. Este paso puede llevarnos a obtener autonomía y el anhelado bienestar.
“No poseo la belleza de la perfección, la fuerza de la sabiduría, la mirada del conocimiento. Solo poseo el suave susurro de la esperanza”, afirmaba la autora e ilustradora de libros infantiles, Joan Walsh Anglund. En síntesis, estas afirmaciones emanan del análisis al libro de Walter Dresel, Toma un café contigo mismo: la importancia del encuentro con la autoestima como clave del éxito en la vida, en el que nos asegura que cada fracaso o periodos de alta conflictividad nos llevan a volvernos hacia nuestro interior, y esto a su vez, a recuperar la confianza. A despedirnos del pasado y aprender a pedir apoyo. Agradecer, reconocer méritos, a gratificarnos…, y al autoconocimiento: el mayor logro. “Para encontrar hay que buscar”, así cosechamos libertad. Mostremos nuestra nueva imagen, y amemos el valor de nuestra propia compañía: hay que tener una agenda consigo mismo. Porque ahora tenemos fe, esperanza, compromiso y entrega total.
Bien afirmó el Premio Nobel de Literatura, George Bernard Shaw “La gente que avanza en este mundo es la que persigue y busca las circunstancias que desea, y si no las encuentra, las crea”. Una enfermedad sólo se cura si se crea un diagnóstico certero. La vida es vivir, es un proceso que conlleva problemas y la necesidad de enfrentarlos. No es infinita, pero, merecemos vivirla en bienestar y felicidad, confiados en el proceso, que involucra voluntad, tolerancia, autocuidado, valentía, y esfuerzos, si deseamos éxitos.
santosemili@gmail.com
La autora reside en
Es educadora, periodista,
abogada y locutora.




